Acompañar al otro (a), un aspecto del liderazgo en tiempos de pandemia

Según la Real Academia de la Lengua, RAE, “acompañar” es estar en compañía de otra persona y participar de sus sentimientos, definición que, por cierto, me motiva.

Acompañar, implica disponibilidad a recorrer un camino juntos. Es la forma co-crear un espacio de confianza y ofrecer la capacidad de escucha y calidad de presencia, con autenticidad.

Acompañar a una persona, entonces implica presencia y significa estar, sin juzgar y hacerla sentir inadecuada y sin intentar repara o arreglar su vida. Es, estar allí sin juicios ni control, alentando a que tome sus propias decisiones sin presión y haciéndola sentir segura, aunque se equivoque. Es brindarle la oportunidad de desarrollar resiliencia.

Acompañar viene de compañero/a y la palabra misma considera un dinamismo, mutualidad y reciprocidad. Acompañar es un proceso que se alimenta de forma permanente y considera pasar de lo individual a lo colectivo.

La persona que ofrece acompañamiento, crea espacios para “acoger emociones complejas” y contiene, dando la oportunidad de generar “conversaciones poderosas”. Estas conversaciones cambian el mundo, respetando las diferencias de cada uno y respetando los tiempos, saberes y necesidades.

Para acompañar, hay que saber escuchar desde lo racional, pero por sobre todo desde lo emocional y desde la realidad de cada persona, para así reflexionar y eliminar prejuicios.

El líder en pandemia, acompaña. Al acompañar, el líder hace un camino en conjunto, cargado de igualdad y reciprocidad dentro de las diferencias, así como de dignidad y libertad.

El líder que acompaña confía en su equipo, brinda autonomía y posee comprensión interpersonal. Es flexible y se adapta al cambio, es resiliente y un buen comunicador. Gestiona las crisis y genera pertenencia en sus equipos. Analiza el entorno y escucha de manera activa a las personas.

En estos tiempos de pandemia, cada uno de nosotros está llamado a ser líder y acompañar a los compañeros y compañeras que están trabajando presencialmente y a quienes están en casa, sin teletrabajo. Todos ellos necesitan de su escucha y calidad de presencia. Por lo mismo, y motivados por el espíritu de navidad, les invito a “acompañar”.  Escriba o simplemente, tome el teléfono y llame. Dígale que está ahí presente y que espera participar de sus sentimientos.